Agosto de 2001
Con la intención de atemorizar a los casi 1.3 millones de mujeres que optan por el aborto cada año, los activistas contra el derecho a decidir aseguran que existe un vínculo entre el aborto y el cáncer de mama. El consenso de la comunidad científica es que el aborto inducido no incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Ninguna de las principales organizaciones nacionales dedicadas al cáncer de mama –el Instituto Nacional del Cáncer y la Sociedad contra el Cáncer de los Estados Unidos– ha concluido que exista un vínculo establecido entre ambos.1
Pese a la inexistencia de un vínculo establecido, los opositores del derecho de las mujeres a decidir han emprendido una agresiva campaña orientada a convencer al público de que el aborto inducido incrementa el riesgo de desarrollar cáncer. En años recientes, más de 15 estados han considerado –y dos han aprobado– nuevas leyes que podrían obligar a los médicos a proporcionar a sus pacientes información médicamente inexacta y alarmista acerca del supuesto vínculo entre el aborto inducido y el cáncer de mama.2
Las evidencias científicas demuestran que el aborto inducido no incrementa el riesgo de cáncer de mama
Algunos antecedentes epidemiológicos
Los epidemiólogos son expertos científicos que determinan los factores de riesgo para las enfermedades. Analizan si existe una asociación estadística entre un posible factor de riesgo y la enfermedad bajo estudio y si las explicaciones que no sean causa y efecto podrían explicar esa asociación. En este análisis se considera todo el cuerpo de conocimientos sobre el asunto, inclusive si existe un mecanismo biológico plausible. Un "factor de riesgo" es todo aquello que se asocie a una mayor probabilidad de adquirir una enfermedad en particular.
Los epidemiólogos reportan asociaciones estadísticas entre factores de riesgo y enfermedades utilizando el término "riesgo relativo"
- Un riesgo relativo de 1.0 indica que no existe una relación entre el factor de riesgo y la enfermedad.
- Un riesgo relativo mayor de 1.0 indica que el factor bajo estudio se asocia a un mayor riesgo de adquirir la enfermedad. Un riesgo relativo en el rango entre 1.1 y 1.5 es considerado pequeño. En el caso de riesgos relativos pequeños es difícil establecer si el factor de hecho provoca un incremento en la probabilidad de desarrollar la enfermedad o si factores distorsionantes son responsables de la asociación entre el factor y la enfermedad.
- Es mucho más fácil establecer que una asociación es causal de riesgos relativos mayores. Un ejemplo de un riesgo relativo mayor fue el hallado en estudios sobre el vínculo entre el consumo frecuente de tabaco y el cáncer pulmonar — un riesgo relativo de 20.
Evidencia científica sobre el supuesto vínculo entre el aborto y el cáncer de mama
- Los numerosos estudios epidemiológicos que han sido realizados no muestran una asociación consistente entre el aborto y el cáncer de mama. En la mayoría de éstos, incluidos aquéllos metodológicamente más sólidos, los riesgos relativos se acercan a 1.0. Los estudios que revelaron asociaciones entre el aborto y el cáncer de mama reportan diferentes riesgos relativos e identifican diferentes grupos de mujeres que se encuentran en mayor riesgo. A fin de concluir que existe una legítima asociación entre un factor de riesgo y una enfermedad, se requieren hallazgos consistentes provenientes de diferentes estudios y que hayan utilizado diversos diseños de estudio.
- En aquellos casos en que los estudios muestran una asociación entre el aborto y el cáncer de mama, los riesgos relativos reportados son pequeños, tales como 1.3 o 1.5. Los riesgos relativos de esos tamaños pueden provenir de distorsiones y prejuicios del estudio.
- Ningún estudio ha establecido un mecanismo biológico al cual se pudiera atribuir un vínculo entre el cáncer de mama y el aborto.
El estudio médico más confiable no muestra asociación alguna entre el aborto inducido y el cáncer de mama
El estudio más grande y válido sobre el supuesto vínculo entre el cáncer de mama y el aborto inducido concluyó que el aborto inducido no tenía en general un efecto en el riesgo de desarrollar cáncer de mama. El estudio Melbye, reportado en 1997, es considerado el más exacto e informativo hasta la fecha debido a su metodología particularmente sólida: involucró a un grupo de estudio numeroso y estuvo libre de prejuicios de reportaje. El estudio se basó en datos acerca de todas las mujeres nacidas en Dinamarca durante varias décadas, los cuales fueron recabados del Registro Nacional de Abortos Inducidos y del Registro de Cáncer de Dinamarca. El estudio reveló un riesgo relativo de 1.0.3
Los opositores del derecho a decidir se basan firmemente en el informe de un estudio realizado en 1994 por Daling y colegas, en el cual 845 mujeres del estado de Washington que fueron entrevistadas después de que se les diagnosticara cáncer de mama fueron comparadas con 961 mujeres saludables. El estudio descubrió un riesgo relativo de 1.5.4 Este estudio es menos confiable que el de Melbye porque dependió de autorreportes de mujeres a quienes ya se les había diagnosticado cáncer. Otros estudios sugieren que las mujeres con cáncer de mama tienen más probabilidades de reportar abortos previos de lo que lo hacen las mujeres saludables, lo cual conduce a una falsa asociación entre el aborto inducido y el cáncer de mama.5
No existe causa y efecto
El peso de la evidencia científica indica que el aborto inducido no tiene influencia en la probabilidad de que una mujer desarrolle cáncer de mama. Por lo tanto, los esfuerzos de los activistas antiaborto, orientados a atemorizar a las mujeres para que no ejerzan su derecho constitucional a optar por el aborto, no se basan en una relación causal entre el aborto inducido y el cáncer de mama. El hallazgo de un riesgo relativo mayor de 1.0 en algunos estudios no constituye prueba alguna de una relación de causa y efecto entre el factor de riesgo y la enfermedad. Por ejemplo, en las últimas décadas en los Estados Unidos habría una asociación estadística entre el uso de computadoras y el cáncer de mama, debido a que el uso de computadoras y la incidencia del cáncer de mama han aumentado durante ese periodo. Sin embargo, esa asociación estadística no significa que el uso de computadoras cause cáncer de mama.
Las mujeres jóvenes no se encuentran en mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama
Las mujeres jóvenes que optan por el aborto no se encuentran en mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Aquéllas que han tenido su primer embarazo a término al cumplir los 20 años adquieren algún efecto protector a largo plazo contra el cáncer de mama, en comparación con las mujeres que tienen su primer embarazo a término después de los 35 años.6 Tanto las mujeres que nunca estuvieron embarazadas como aquéllas que tuvieron un aborto pero nunca tengan un embarazo a término carecen de este efecto protector. Asegurar que una mujer joven que tiene un aborto inducido corre un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama es equiparable a afirmar que una mujer joven que practica la abstinencia sexual, y por tanto no queda embarazada, se encuentra en mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.
En los tribunales
En lo que parece ser el primer caso en su género en los Estados Unidos, el Centro de Derechos Reproductivos está representando a un proveedor de abortos de Dakota del Norte al que se le ha entablado una demanda porque su panfleto incluía una afirmación que refutaba el alegato de que el aborto causa cáncer de mama. El Centro de Derechos Reproductivos está demostrando no sólo la inexistencia de una base científica para la postura del demandante antiaborto, sino también que la demanda es una táctica para intimidar a las mujeres que desean tener un aborto. El estado de Florida –argumentó el Centro de Derechos Reproductivos – intentó utilizar el supuesto vínculo entre el aborto y el cáncer de mama como una justificación para su ley sobre la participación parental obligatoria. Actualmente el caso está siendo apelado.
Para obtener mayor información sobre el cáncer de mama contacte a:
- Sociedad contra el Cáncer de los Estados Unidos, www.cancer.org, 1-800-ACS-2345
- Instituto Nacional del Cáncer, www.cancer.gov, 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
1. American Cancer Society, Breast Cancer: Prevention and Risk Factors [Cáncer de mama: Prevención y factores de riesgo], http://www3.cancer.org/cancerinfo/load_cont.asp?st=pr&ct=5&language=english (Septiembre del 2000). National Cancer Institute, Abortion and Breast Cancer [El aborto y el cáncer de mama], http://cis.nci.nih.gov/fact/3_53.htm (Junio de 1999).
2. Montana, Montana Abortion Control Act, Statutes (1995), 50-20-104 & 50-20-106 [Ley sobre el control del aborto en Montana, Estatutos (1995), 50-20-104 & 50-20-106]. Mississippi, Performance of Abortion; Consent, Statutes (1996), 41-41-33 [Realización del aborto; Consentimiento, Estatutos (1996), 41-41-33].
3. Mads Melbye et al., Induced Abortion and the Risk of Breast Cancer [El aborto inducido y el riesgo de cáncer de mama], 336 New England Journal of Medicine 81 [336 Revista Médica de Nueva Inglaterra 81] (9 de enero de 1997). Julie R. Palmer et al., Induced and Spontaneous Abortion in Relation to Risk of Breast Cancer (United States) [Aborto inducido y espontáneo en relación al riesgo de cáncer de mama (Estados Unidos], 8 Cancer Causes & Control 841 [8 Causas y control del cáncer 841] (1997).
4. Janet R. Daling et al., Risk of Breast Cancer Among Young Women: Relationship to Induced Abortion [Riesgo de cáncer de mama entre mujeres jóvenes: Relación con el aborto inducido], 86 Journal of the National Cancer Institute 1584 [86 Instituto Nacional del Cáncer 1584] (2 de noviembre de 1994).
5. Britt-Marie Lindefors-Harris et al., Response Bias in a Case-Control Study: Analysis Utilizing Comparative Data Concerning Legal Abortions from Two Independent Swedish Studies [Prejuicios en las respuestas en un estudio de control de casos: Análisis utilizando datos comparativos referidos a abortos legales de dos estudios independientes de Suecia], 134 American Journal of Epidemiology 1003 [134 Revista de Epidemiología de los Estados Unidos 1003] (1991). Matti A. Rookus and Flora E. van Leeuwen, Induced Abortion and Risk for Breast Cancer: Reporting (Recall) Bias in a Dutch Case-Control Study [Aborto inducido y riesgo de cáncer de mama: Reportando prejuicios en un estudio de control de casos de los Países Bajos], 88 Journal of the National Cancer Institute 1759 [88 Revista del Instituto Nacional del Cáncer 1759] (4 de diciembre de 1996).
6. Wei-Chu Chie et al., Age at Any Full-Term Pregnancy and Breast Cancer Risk [La edad en cualquier embarazo a término y el riesgo de cáncer de mama], 151 American Journal of Epidemiology 715 [151 Revista de Epidemiología de los Estados Unidos 715] (2000). Jan Wohlfahrt and Mads Melbye, Age at any Birth is Associated with Breast Cancer Risk [La edad en cualquier nacimiento se asocia al riesgo de cáncer de mama], 12 Epidemiology 68 [12 Epidemiología 68] (Enero del 2001).