Abril de 2001
Las píldoras anticonceptivas de emergencia (PAE), también conocidas como "píldoras del día siguiente", son un método para prevenir el embarazo en el término de pocas horas o días después de haber tenido relaciones sexuales. Las PAE podrían prevenir más de 700,000 abortos cada año al impedir los embarazos no planificados.1
Las PAE son seguras y eficaces
Las PAE previenen el embarazo a través de un régimen de dos dosis: la primera dosis se toma dentro de las 72 horas después de la relación sexual, seguida de una segunda dosis tomada 12 horas después. Las PAE son más eficaces si la primera dosis se toma en el término de 24 horas después de la relación sexual desprotegida. Si el régimen se empieza dentro de las 72 horas después de la relación sexual, la tasa de eficacia es todavía elevada: Preven reduce el riesgo de embarazo en aproximadamente el 75%, y Plan B en aproximadamente el 89%.
Las PAE son bien toleradas por la mayoría de las mujeres, incluidas aquéllas que han tenido dificultad para utilizar anticonceptivos orales regularmente. Los efectos secundarios reportados de las PAE suelen ser leves y varían según la marca utilizada; incluyen dolor de cabeza, náusea y malestar estomacal.
Dado que las PAE son utilizadas en todas las etapas del ciclo menstrual, su modo de acción varía. Después de la relación sexual, las PAE pueden prevenir el embarazo al impedir la ovulación, bloquear la fecundación o impedir la implantación del óvulo fertilizado.
Las PAE vienen en dos fórmulas:
- PAE combinadas – píldoras anticonceptivas orales ordinarias que contienen estrógeno y progestina
- PAE solamente de progestina o "mini-píldoras" – píldoras anticonceptivas orales regulares que se toman en dosis más altas y contienen sólo progestina. Éstas han sido utilizadas como PAE durante 30 años. Hoy día existen dos regímenes pre-empacados y especialmente designados de PAE en el mercado: Preven y Plan B.
La anticoncepción de emergencia no es aborto
Tanto la ciencia médica como la convención legal consideran que el embarazo comienza solamente después de la implantación de un óvulo fertilizado en el útero. Las PAE, por lo tanto, actúan para prevenir un embarazo. Los estudios muestran que las PAE no tienen efecto sobre los embarazos establecidos.
Algunos grupos extremistas, que se oponen al derecho a decidir, objetan la anticoncepción de emergencia equiparándola al aborto, al cual también se oponen. Estos grupos están desfasados con respecto a la comunidad médica y sus puntos de vista prácticamente carecen de apoyo en las leyes y las políticas a los niveles estatal y federal. Los ataques contra las PAE no tienen fundamento y, por lo tanto, deben ser vistos como parte de una agenda para prohibir todo tipo de anticonceptivos.
Las píldoras anticonceptivas de emergencia no son RU-486. Las píldoras anticonceptivas de emergencia son completamente diferentes a la píldora abortiva de opción temprana mifepristona ("RU-486"). Las PAE previenen el embarazo después de las relaciones sexuales. La mifepristona pone fin a un embarazo no deseado en su etapa temprana.
Aumentando el acceso a las PAE
El acceso a las PAE mejorará en los Estados Unidos si la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprueba un cambio de estatus y dictamina que las PAE pueden estar disponibles sin prescripción médica.
El 14 de febrero del 2001, el Centro de Derechos Reproductivos solicitó a la FDA, en nombre de más de 60 organizaciones médicas, de salud pública y otras, cambiar el estatus de las PAE de manera que, de fármacos que requieren prescripción pasen a ser medicamentos que puedan adquirirse sin ésta. El Centro de Derechos Reproductivos basó su petición en el hecho de que las PAE son seguras y eficaces para ser utilizadas sin prescripción. Tanto la Asociación Médica de los Estados Unidos como el Colegio de Obstetricia y Ginecología de los Estados Unidos aprueban un cambio al estatus de fármacos sin prescripción, reconociendo que la disponibilidad sin receta médica puede ser la única forma en que algunas mujeres puedan obtener las PAE a tiempo para prevenir un embarazo. Si las PAE están disponibles sin prescripción, tienen el enorme potencial de aliviar el problema de salud pública que implican los embarazos no planificados y no deseados. Hoy día las PAE están disponibles ya sea sin prescripción médica o directamente de un farmacéutico en muchos países, incluidos Canadá, Francia, Portugal, Gran Bretaña y Finlandia, y su mayor disponibilidad es parte de una tendencia mundial.
Cooperación entre proveedores de servicios de salud
Algunos estados autorizan a ciertos farmacéuticos a prescribir medicamentos en consonancia con los acuerdos de colaboración con médicos, clínicas o HMOs. En estos estados, los farmacéuticos podrían establecer acuerdos de cooperación que les permitieran proveer las PAE sin prescripción a pacientes particulares. Por ejemplo, en el estado de Washington, las mujeres pueden obtener las PAE de un farmacéutico después de una consulta de 15 minutos de duración, evitando así una visita a una clínica médica o a un hospital que sea potencialmente costosa o le tome mucho tiempo. Desde 1998-1999, los farmacéuticos de Washington recetaron y entregaron casi 12,000 prescripciones de PAE en un periodo de 16 meses. Se estima que el proyecto previno 720 embarazos, de los cuales alrededor de 320 habrían terminado en un aborto.
Las PAE son apoyadas por la FDA y las asociaciones médicas
La FDA ha considerado que el uso de las PAE es seguro y eficaz en la prevención de embarazos. En 1996, el Centro de Derechos Reproductivos solicitó a la FDA, en nombre de grupos médicos, que mejorara el acceso a las PAE. Como resultado de ello, en 1997 la FDA anunció que seis marcas de píldoras anticonceptivas orales eran seguras y eficaces para ser utilizadas como PAE. Este anuncio colocó el "sello de aprobación" explícita de la FDA en los regímenes de PAE revisados por la agencia. Desde entonces, dos productos de píldoras anticonceptivas orales empacadas, vendidas y comercializadas específicamente para ser utilizadas como PAE han sido aprobados por la FDA: Preven en 1998 y Plan B en 1999.
Cláusulas de exención generan obstáculos al acceso de las mujeres a las PAE
A pesar del valor reconocido de las PAE, éstas no están siempre disponibles para las mujeres. Las cláusulas de exención, llamadas "cláusulas de conciencia" por sus proponentes, son normas en la legislación estatal y federal que permiten que médicos, otro personal médico y a veces farmacéuticos se nieguen a llevar a cabo cualquier procedimiento o a proporcionar medicamentos que entren en conflicto con las creencias religiosas o morales del proveedor.
Los sistemas de cuidados de salud y las redes de hospitales católicos han utilizado tales argumentos para evitar suministrar las PAE en sus establecimientos, aun a sobrevivientes de violencia sexual que buscan tratamiento en sus salas de emergencia. Conforme los proveedores de cuidados de salud católicos se alían cada vez más con sus contrapartes seglares, las restricciones sobre el acceso a la más amplia gama de servicios de salud reproductiva resultan más y más problemáticas. Defensores de los derechos reproductivos en los estados trabajan por que se apruebe una legislación que asegure que todas las salas de emergencia de los hospitales que brindan tratamiento a mujeres tras un episodio de violencia sexual les proporcionen información sobre la anticoncepción de emergencia como parte de estos cuidados. 2
A menudo, las objeciones contra las PAE se basan en la percepción errónea de que éstas actúan como abortivos. Dakota del Sur, por ejemplo, tiene un estatuto redactado engañosamente que permitiría a los farmacéuticos rehusarse a proveer las PAE. 3 Otros estados están ahora considerando legislaciones que buscan eximir a los farmacéuticos de dispensar ya sea fármacos particulares o cualquier droga con base en "creencias" pobremente definidas. 4
Si a los farmacéuticos se les permite negarles a las mujeres el acceso a las PAE, se les debería obligar a notificar a médicos y pacientes, y referir rápidamente a las pacientes a farmacias alternativas que les suministren las PAE de manera expedita. Debido a los riesgos que para las mujeres representa el atraso en obtener las PAE, estas normas resultan peligrosas para su bienestar.
Muchas mujeres, e incluso algunos profesionales de servicios de salud, todavía no se han percatado de la disponibilidad de las PAE. Información detallada, también sobre clínicas cercanas que ofrecen las PAE, puede ser obtenida llamando a la Línea sobre Anticoncepción de Emergencia: 1-888-NOT-2-LATE o en la página www.not-2-late.com en Internet.
Notas
1 El Colegio de Obstetricia y Ginecología de los Estados Unidos considera que la anticoncepción de emergencia "tiene el potencial de reducir hasta en la mitad los tres millones de embarazos no planificados que ocurren cada año en los Estados Unidos" (The American College of Obstetricians and Gynecologists, comunicado de prensa, 28 de febrero del 2001). Exceptuando los abortos espontáneos, alrededor del 54% de estos embarazos no planificados termina en un aborto: en 1994, el resultado fue de 1.43 millones de abortos. El uso generalizado de la anticoncepción de emergencia podría prevenir la mitad de estos abortos, es decir 715,000 (Henshaw, Stanley K. "Unintended Pregnancy in the United States" [Embarazo no planificado en los Estados Unidos]. Family Planning Perspectives 30, No. 1. Enero/Febrero 1998: 24-29,46).
2 Por lo menos cinco estados –Hawaii, Kansas, Maryland, Minnesota y Nueva York– han introducido proyectos de ley en la sesión legislativa del 2001 para obligar a las salas de emergencia de los hospitales a proporcionar información sobre anticoncepción de emergencia y/o los anticonceptivos mismos a sobrevivientes de violencia sexual.
3 Dakota del Sur estipula que el farmacéutico no está obligado a dispensar medicamentos si existe una "razón para creer que el medicamento sería utilizado para provocar un aborto; o destruir a un niño no nacido". § 36-11-70 (Michie Sup. 1998). La ley, además, define a un "niño no nacido" a partir del momento de la fertilización. § 22-1-2-50(A) (Michie 2001).
4 Un proyecto de ley de 2001 en Wisconsin exime al farmacéutico de dispensar fármacos que previenen la implantación. Dado que las PAE pueden prevenir la implantación, el farmacéutico podría negarse a suministrarlas. Tres estados –Arizona, Ohio y Kentucky– han introducido proyectos de ley que permitirían a los farmacéuticos negarse a suministrar cualquier droga que viole sus convicciones religiosas, morales, filosóficas o éticas.