En las Naciones Unidas
Cairo+5
Beijing+5
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Seguimiento de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Beijing + 5

Entre el 5 y el 9 de junio del 2000, cerca de dos mil asistentes, entre delegados de los gobiernos y representantes de las ONG de más de 180 países se reunieron en Nueva York para asistir a la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas para revisar la implementación de la Plataforma de Acción de Beijing, (también conocida como Beijing+5). La Sesión Especial, titulada: "Mujer 2000:Igualdad de género, desarrollo y paz para el siglo XXI", fue la culminación de más de 5 semanas de negociaciones que se extendieron a lo largo de varios meses. Las negociaciones tuvieron que ver principalmente con un documento titulado "Revisión y evaluación del progreso logrado en la implementación de las 12 áreas críticas de preocupación de la Plataforma de Acción de Beijing" (Documento de Revisión) que es un análisis detallado de lo que ha ocurrido desde 1995 y de cómo avanzar con la implementación.

El documento constituye una promesa en la que los gobiernos del mundo se comprometen a hacer realidad las medidas acordadas y así implementar de manera más rápida las disposiciones de la Plataforma de Beijing. Tanto en la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo de 1994 (Conferencia de El Cairo), como en la Conferencia de Beijing de 1995, y en el proceso de revisión de la Conferencia de El Cairo de 1999 (Cairo + 5), los derechos sexuales y reproductivos fueron el blanco principal de los opositores de derecha que están en contra de una igualdad absoluta para la mujer. Un pequeño número de gobiernos de derecha junto con sus ONG aliadas buscaron minar las negociaciones, principalmente impidiendo que hubiera consenso en asuntos tales como el aborto en condiciones de riesgo y la discriminación por razones de orientación sexual, y además, evadiendo los principios acordados en la Plataforma de Beijing.

Aun a pesar de estas tácticas, las evidencias mostraron claramente que las posiciones progresistas frente a los derechos humanos de la mujer, incluidos los derechos reproductivos, han ganado cada vez mayor aceptación. Por ejemplo, las delegaciones que hace cinco años se habían opuesto a las disposiciones acordadas sobre los derechos sexuales y reproductivos, en particular algunas de América Latina, esta vez apoyaron medidas más progresistas para implementar esas mismas disposiciones. Con todo, hubo situaciones como aquellas en las que el lenguaje acordado sólo se limitó a citar la Plataforma de Beijing. En estos casos, ese lenguaje prácticamente no ayudó en nada a aclarar la manera cómo debían implementarse los principios acordados en Beijing. Adicionalmente, a pesar de que para algunas organizaciones que defienden los derechos de la mujer lo prioritario era lograr un número considerable de compromisos con plazo definido y parámetros concretos que fomentaran la responsabilidad y aumentaran la voluntad política, las negociaciones sólo agregaron algunos nuevos compromisos con plazo de cumplimiento definido a los 12 párrafos de la Plataforma de Beijing que de por sí eran lo suficientemente débiles.

El Documento de Revisión se concentra en un número de cuestiones de los derechos fundamentales reproductivos, que en algunos casos hacen eco o están construidos sobre los acuerdos alcanzados el año pasado durante El Cairo + 5. Por ejemplo, el documento hace hincapié en aspectos tales como: reducir la mortalidad y morbilidad materna; Encarar los aspectos de género del VIH/SIDA pandémico; Desarrollar métodos anticonceptivos controlados por la mujer; garantizar el acceso de los y las adolescentes a la información y a los servicios de salud sexual y reproductiva, y encarar el aborto en condiciones de riesgo.

El Documento de Revisión también trata la violencia por razones de género y, por primera vez en un documento de consenso internacional, exhorta a los gobiernos a encarar los así llamados "crímenes de honor" y el matrimonio forzado. También afirma la importancia de ratificar nuevos instrumentos internacionales que traten la violación de los derechos humanos de la mujer, tales como el Estatuto de Roma que forma la Corte Penal Internacional y el Protocolo Adicional de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Como una contribución al proceso de revisión Beijing+5, el Centro de Derechos Reproductivos desarrolló el informe: Derechos Reproductivos 2000: hacia adelante.

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