El sistema de las Naciones Unidas juega un papel fundamental dentro del objetivo de garantizar el reconocimiento y el carácter vinculante de los derechos reproductivos como derechos humanos. Últimamente, la comunidad internacional ha reconocido y se ha comprometido, hasta un grado sin precedentes, a fomentar los derechos reproductivos. Este compromiso se reflejó en particular en la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo(Conferencia de El Cairo) de las Naciones Unidas, celebrada en 1994, y la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer de las Naciones Unidas, celebrada en Beijing en 1995, en las cuales los derechos reproductivos de la mujer constituyeron el tema central de discusión. El Centro de Derechos Reproductivos se alió con otras organizaciones no gubernamentales, que trabajan por la salud y la situación legal de la mujer para asegurarse, por primera vez, que los términos "derechos reproductivos" y "salud reproductiva" estuvieran ampliamente definidos en la Conferencia de El Cairo y que fueran consignados por la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer.
La atención que merecieron los derechos reproductivos en estas conferencias constituyó un paso adelante hacia el reconocimiento de los mismos, como parte integral de los derechos humanos de la mujer. Otro aspecto importante del reconocimiento que obtuvieron estos derechos en dichas conferencias, fue que las desigualdades sociales y económicas fueron vistas como factores que contribuyen a que la mujer no pueda ejercer sus derechos reproductivos eficazmente.
Un objetivo clave del Centro de Derechos Reproductivos es trabajar para garantizar que el sistema de las Naciones Unidas promueva y proteja los derechos reproductivos. Por consiguiente, trabajamos para solidificar y expandir los logros obtenidos en las conferencias de El Cairo y de Beijing tanto dentro del sistema de las Naciones Unidas como a nivel mundial. También buscamos que las discusiones internacionales sobre los derechos reproductivos de la mujer se den dentro del marco de los derechos humanos. Finalmente, nos proponemos contribuir al desarrollo de bases legales internacionales para los derechos reproductivos.
Por consiguiente, el Centro de Derechos Reproductivos asume una gran variedad de actividades a nivel de las Naciones Unidas. Hemos continuado involucrados en el proceso de cinco años de seguimiento de las conferencias de El Cairo y de Beijing, conocidos como Cairo + 5 y Beijing + 5. El Cairo + 5 abarcó varias reuniones y conferencias para evaluar el progreso, incluyendo una Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas llevada a cabo en junio de 1999, que terminó en un documento negociado que espera hacer posible la adopción de las metas y principios acordados en la Conferencia del Cairo. Beijing + 5 culminó en una Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas que se celebró entre el 5 y el 9 de junio del 2000 en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, donde los gobiernos acordaron un documento final en el que se analizó el progreso logrado desde 1995 y en el que se comprometieron a fomentar una implementación más rápida de los principios y derechos acordados.
Además, el Centro de Derechos Reproductivos también colabora con ONG a nivel nacional en la producción de informes suplementarios o "sombra", dirigidos a aquellas entidades monitoras del tratado que tienen actividades en los países en los que el Centro de Derechos Reproductivos tiene proyectos o trabajo en curso.
Para terminar, el Centro de Derechos Reproductivos ha estado involucrado como una de las organizaciones que apoya el Caucus de Mujeres por la Justicia de Género en las negociaciones por el establecimiento de la Corte Penal Internacional (CPI). Como resultado del trabajo del Caucus de Mujeres y de las ONG que la apoyaron, tales como el Centro de Derechos Reproductivos, el Tratado de Roma declaró que la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada y otras formas de violencia sexual, deberían ser considerados, por primera vez en el derecho internacional, como crímenes contra la humanidad. La CPI podrá operar cuando 60 estados ratifiquen el estatuto que creó la corte. Es posible que esto ocurra durante el 2002.
Sesión Especial en Favor de la Infancia de las Naciones Unidas
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